¿Qué cabe en 140 caracteres o menos? (Entendiendo Twitter)


El número de caracteres que se puede utilizar en Twitter y su contenido están creando polémica. La revista CookCircus publica un editorial en su número cero en el que habla de Twitter como “forma posmoderna de cotilleo” y en el que critica “los fatídicos 140 caracteres”. Jorge Guitián le contesta desde su blog “Diario del Gourmet de Provincias”, diciendo que Twitter es “la nota de actualidad, sobre la que después se escribirá más”.

El centro de la cuestión es: ¿Qué se puede escribir en 140 caracteres? La respuesta para cualquiera familiarizado con la prensa es rápida: un titular.

Todos los libros de estilo de los medios de comunicación escritos en España coinciden en lo mismo: el titular de una noticia debe ser lo más breve posible. Lo ideal es que no superen una línea de composición (se dice en el libro de El País). Entre los más radicales, los de la Agencia Efe desde los años 80 hasta 2009, ya que no podía superar los 65 caracteres y, por supuesto, respetando que la frase se entendiera y respetara la sintaxis (artículos incluidos).

Con el diario La Vanguardia en los años 90 y después El Mundo, se da una vuelta al titular. En estos medios se apuesta por conseguir que los titulares sean más “llamativos”. Aquí entra de lleno el márketing para vender la noticia o el reportaje, donde se prioriza captar la atención antes que informar.

En la actualidad ambos estilos se combinan, al igual que ocurre en Twitter. No obstante, la proliferación de los community-managers o gestor de redes, formados más en el márketing que en el periodismo, priorizan los tweets más atractivos, incluso publicitarios, que informativos.

Está claro que Twitter no se puede quedar únicamente en un titular (Quizás excepto cuando se twittea en directo un acontecimiento). Siguiendo el principio fundamental de Internet de la hipertextualidad, es necesario que lleve algo más asociado: un link, bien sea a un texto propio o ajeno de un blog o de un medio de comunicación o cualquier otra página; una foto o un vídeo. Este link refuerza, contrasta, confirma y/o profundiza el mensaje que transmite el tweet.

Por este motivo, aunque Twitter permita 140 caracteres, lo ideal es utilizar menos. No sólo para conseguir incluir un link (previamente acortado con bit.ly u otro acortador), sino también para permitir que quien quiera retwittear pueda aportar su visión. Por ello, los gurús aconsejan 120 caracteres como máximo incluyendo el link.

Entre los tweets más de moda se encuentran los famosos “tips”, es decir, normas o trucos para cualquier cuestión, habitualmente para mejorar el uso de las nuevas tecnologías. “Diez tips para sacar más partido a Facebook”, por ejemplo. Van acompañados de un link que lleva al texto en el que se enumeran y explican los trucos anunciados.

En la comunicación gastronómica, los tweets más habituales suelen llevar asociados una foto de un plato o el post de un blog, pero también son muy comunes los que desarrollan una conversación entre dos o más usuarios, pero visible a todos. Esta es quizás la parte que más guste a los aficionados al cotilleo y la que menos a los que buscan únicamente informarse.

La solución es sencilla: cada uno puede seguir a quien más le guste en estilo informativo o en conversación.

Y, como siempre, el uso dirá.

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