El arte del periodista desde 1906 hasta ahora

El arte del periodista desde 1906 hasta ahora


El arte del periodista es un libro escrito por Rafael Mainar en 1906. Lo encontré en la Cuesta de Moyano en Madrid como una joya entre las pilas de libros descatalogados en oferta de liquidación. Un oasis en el desierto, como lo ha sido la profesión periodística de toda la vida, al juzgar por lo que dice.

Entre los párrafos más esclarecedores se encuentra el que desvela que a principios del siglo XX y a principios del siglo XXI las redacciones de los medios de comunicación españoles tenían la misma enfermedad que hoy en día:

Solo a los jueces y a los periodistas les es licito el preguntarlo todo pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar y la organización de los periódicos en España hace de esta habilidad casi la mas apreciada y única del repórter porque la escasez del de personal encomienda a un solo noticiero un extenso genero de noticias que no le deja tiempo ni ocasión para desarrollar iniciativas buscando las sensacionales informaciones que han dado celebridad a los repórters de otros países  y en especial a los americanos e ingleses.
La apuesta de Mainar era además acabar con el funcionariado de la profesión y el impulso del freelance:
Si buscásemos lo mejor y no hubiésemos de contentarnos con lo mediano las informaciones se pagarían no con un sueldo sino aisladamente. Un sueldo lleva en si la idea de una cantidad de trabajo fija determinada e incompatible con la labor de la información que no ha de pesarse por gramos ni medirse por metros. El sueldo fijo apareja la idea de la mecánica burocrática de la oficina con sus horas de trabajo y esta mecánica y esta organización oficinesca es de todo en todo opuesta al periodismo.
Y esto parece que se ha conseguido, pero lo que ni se imaginaba Mainar es que pagar, se paga poco y en ocasiones se pagan posts para blogs por 5 euros!! Y muchos periodistas los asumen, porque siempre será mejor que nada. Sin embargo, al leer este libro se ve que Mainar pensaba en otra cosa, en el periodista bien pagado para poder contar con noticias de calidad, que son las de la información e investigación y no las de opinión:
La información es lo capital en el periodismo, la crítica y el comentario lo accesorio. Para hacer periódicos lo primero es tener noticieros; para tenerlos, pagarlos y considerarlos. Con solo noticias un periódico es interesante. Con solo artículos puede ser insoportable.
Es fantástico observar otra de las críticas que Mainar hace a las empresas periodísticas de la época, que por lo que se ve no han cambiado en nada: su cicatería. En este caso, al no apostar por folletines a los que hubiese que pagar derechos de autor:
Fuera de España un folletín puede ser una novedad literaria, la ultima novela del novelista de moda. Entre nosotros  son las obras más viejas, por las que ya no se pagan derechos. ¿Es que no hay autores de folletines españoles? No, no es eso. Es que no hay periódico que quiera pagarlos.
Un recuerdo al arte del periodista, en el que aún hoy muchos creemos.

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